Tú mirada me da miedo. Eres como un perro, un animal incapaz de obedecer a sus instintos.
No como los gatos, que buscan al placer siempre, sea el cariño, la comida o el descanso.
Buscas comida cuándo estás cansada, la protección cuando quieres amor y al amor cuando tienes hambre.
Quizás por eso,
busques un amor tranquilo,
te alimentas de sueño,
amas como una niña en una tienda de golosinas.