Já sei que vocês não aguentam mais esta série de textos e já tão pedindo coisas em português de novo, então vamos acabar logo com a última parte.
Quem gostou, gostou. Quem não gostou, fica feliz que acabou.
Iratxe 4 - La cola del cometa
There’s a starman waiting in the sky
He’d like to come and meet us
But he thinks he’d blow our minds
There’s a starman waiting in the sky
He’s told us not to blow it
Cause he knows its all worthwhile
David Bowie, Starman
Los cometas son lunas tristes que deciden pasear por el universo. Se cansan de sus revoluciones y parten por el vacío frío con su gás y su corazón lleno de hielo. Después de algún choque ocasionado por un meteorito suicida mal-orientado o por un astrólogo tonto que vió un planeta dónde no había nada, son obligados a partir y circular errantes por el mundo.
Van de sistema solar en sistema solar, sin nunca parar en ninguno, quedándose solo un ratito, para no acomodarse y tener la mala idea de quedar un poquito más. Lo hacen porque saben que nunca será igual al del que salieron, porque el sol es más rojo, o amarillo, demasiado grande, o muy pequeño, poco cálido o tan caliente que abrasa. Saben que ningún planeta será igual a la Tierra original que sirvió como punto de partida.
Una vez cada siglo, o algo así, vuelven. Vienen a visitar, a saber cómo está todo lo que ha dejado. Nunca está igual, por supuesto, porque los astros se mueven. Su pasaje indica el final de un ciclo, una transición, un cambio en la configuración de los astros.
Pero solamente eso. Risca el cielo, pasa, y se va otra vez. Sabe que no puede quedarse, es demasiada gravedad, puede cambiarlo todo, y eso no es lo que tiene planeado el universo, ni para el cometa, ni para la Tierra. Ya le quisiera, pero va a ser que no.
Seguirá rodando y rodando, en un baile interminable por las galáxias sin fin. Por su rareza, si tienes la suerte de ver a uno, cierra los ojos, sonríe y pide un deseo. Si pides amor verdadero, se cumplirá.